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Sólo el 25% de la industrias tuvieron un aumento de la producción

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Escrito por BA Productivo

Luego de un 2020 atravesado plenamente por las consecuencias económicas y operativas de la pandemia, en los primeros meses del 2021 las perspectivas industriales muestran cierta mejora, aunque siguen sin estar exentas de nuevas dificultades.

En línea con la recuperación de la producción de fines de 2020, en enero de 2021 se registró una mejora tanto de los
indicadores de producción como de ventas. Producción enero de 2021: el 25% de las empresas encuestadas tuvo un aumento de la producción y otro 41% afirmó que las unidades producidas se mantuvieron invariantes con respecto al último trimestre de 2020. El 34% restante indicó una disminución con respecto al promedio del último trimestre de 2020.

Ventas del mercado interno enero 2021: el 26% de las empresas afirmó un incremento de la demanda interna y un 37% de las empresas restantes afirmó que las ventas se mantuvieron constantes con respecto al último trimestre del año pasado. Persiste un 37% con reducción de las ventas.

Ventas externas: el 27% de las empresas encuestadas indicó que sus ventas se redujeron con respecto al promedio del cuarto trimestre 2020. La debilidad de las exportaciones industriales se acentuó desde la irrupción de la pandemia y en 2020 se redujeron -31% interanual. Será fundamental desarrollar una política aguda en materia de recuperación de mercados externos, con rebaja de derechos a MOI y alimentos elaborados, reintegros, créditos, entre otros.

La reactivación de la actividad, junto con la puesta en marcha de actividades de servicios, dinamizaron la cadena de pagos. Se fueron reduciendo las dificultades para hacer frente a los pagos, aunque persisten demoras: el 22% de las empresas afirma que no pudo pagar impuestos, el 14% los compromisos financieros, el 9% no pudo pagar a proveedores, el 9% no pudo pagar tarifas de servicios públicos, y el 4%, salarios. Las dificultades son mayores en empresas con caída de ventas.

El acceso al crédito sigue siendo acotado. Hubo una mejora en líneas para capital de trabajo pero sigue habiendo
restricciones de plazos, montos y tasas para líneas de inversión. Un 43% del total de empresas tuvo mayor demanda de crédito, pero solo el 38% del total pudo acceder al monto necesitado.

Otras dificultades se derivan de los mayores tiempos de entrega de proveedores como consecuencia de paros de
transporte y bloqueos que sufrieron establecimientos industriales. Casi el 40% afirmó que las entregas por parte de
proveedores se vieron diferidas.

A esto se adicionan gastos surgidos en 2020 que todavía están presentes. Además del costo del transporte y de los
trabajadores dispensados, se suman los testeos: el 51% se hace cargo de tests para detectar Covid. Junto con la recuperación, la industria fue aumentando la demanda de empleo. El 18% de las empresas aseguró que en enero
aumentó la cantidad de trabajadores respecto a diciembre y solo el 14% indicó una disminución. Parte de esta suba se debe a la necesidad de compensar el elevado porcentaje de trabajadores dispensados (12,5% en promedio). Los principales motivos de licencias fueron los casos confirmados o contactos de Covid y los trabajadores que tienen más de 60 años.

El actual régimen de regulaciones, surgido en un entorno excepcional como el que se presentó durante el 2020, limita la capacidad de la industria de fortalecer el empleo. El 69% de las empresas encuestadas manifestó que, de no presentarse estas regulaciones, aumentaría su dotación de personal.

En el mediano plazo, recomponer el empleo asalariado en la industria, el cual pese a la suba reciente todavía está un 13% por debajo de los niveles de 2015 (161 mil puestos menos), tiene varios obstáculos por delante. La incertidumbre
macroeconómica y los juicios por despido son los principales factores que desincentivan la contratación en el mediano plazo: afectan al 73% y al 67% de las empresas, respectivamente. También los convenios colectivos de trabajo desactualizados (45%).

Las expectativas de las empresas continuaron mejorando respecto de los bajos niveles del 2020. Si bien el 36% espera que la situación económica del país mejore en el próximo un año (solo el 11% indicó que la situación había mejorado en el último año), las cifras son mejores a nivel empresa y sector, con un 50% de empresas con expectativas positivas. Los resultados reflejan la necesidad de construir más previsibilidad macroeconómica. La sostenibilidad del crecimiento dependerá de la capacidad de recomponer el empleo y la inversión. Generar los incentivos adecuados resulta prioritario.